RIDLEY SCOTT MÁS CERCA DE REVELAR LOS ORÍGENES DE LA MADRE DE LOS ALIENÍGENAS, EL MORTAL XENOMORFO DE LA PELÍCULA ORIGINAL, EN ALIEN: COVENANT

En el espacio nadie puede escuchar tus gritos. Después de casi cuatro décadas, esas palabras siguen siendo sinónimo de la intensidad pura e implacable de Alien, la obra maestra de terror futurista del director Ridley Scott. Ahora, el padre de esta icónica franquicia regresa una vez más al mundo que creó, para explorar sus rincones más oscuros con Alien: Covenant, una aventura nueva y trepidante que rebasa los límites del terror para adultos.

Alien: Covenant se rodó durante 74 días en los foros de Fox Studios Australia y en locaciones de Milford Sound, Nueva Zelanda, en el 2016. Scott le encomendó al diseñador de producción Chris Seagers que se encargara de ejecutar su visión de la nave que le da nombre al título. De igual manera, fue Scott a quien se le ocurrió la necesidad de contar con el Neomorfo, que hace su debut en Alien: Covenant como la forma de vida mortal más nueva, junto con los huevos de alien, el Chestbuster, el Facehugger, y, desde luego, el Xenomorfo adulto. Al conjurar al alienígena, el director hizo referencia tanto al innovador y apasionante trabajo del ya finado surrealista suizo H.R. Giger, cuya imaginación estaba detrás del original y aterrador Xenomorfo de Alien, como a maravillas del mundo natural, tales como el escalofriante tiburón Goblin, una especie rara de depredador de aguas profundas, que tiene piel traslúcida y una quijada de bisagra.

En la nave especial Covenant se respira una absoluta tranquilidad. La tripulación y el resto de las 2000 almas a bordo de la embarcación pionera viven un profundo híper-sueño, dejando que Walter, un ser sintético, recorra los pasillos por sí solo. La nave se dirige hacia el planeta remoto Origae-6, donde, en el punto más lejano de la galaxia, los colonizadores esperan establecer un puesto de avanzada nuevo para la humanidad. La tranquilidad es interrumpida de manera violenta cuando una explosión estelar cercana destroza las velas de recolección de energía del Covenant, lo que trae consigo docenas de muertos y que la misión altere su curso.

Al poco tiempo, los miembros sobrevivientes de la tripulación descubren lo que parece ser un paraíso inexplorado; un edén apacible de montañas cubiertas de nubes y árboles frondosos e inmensos, que está mucho más cerca de Origae-6 y que, en apariencia, es igual de viable para fungir como hogar. Sin embargo, lo que han encontrado es, de hecho, un mundo siniestro y mortal lleno de giros y sorpresas inesperados. Una vez que se enfrentan a una amenaza terrible que va más allá de su imaginación, los exploradores asediados deberán intentar un escape desgarrador.

Alien: Covenant, que se desarrolla diez años después de los eventos que sucedieron en Prometheus (2012), también de Scott, regresa a las raíces de la revolucionaria saga del director, con una historia única y aterradora llena de aventuras espeluznantes y criaturas nuevas y monstruosas. Con ésta, la sexta parte de la serie, el visionario realizador se acerca cada vez más hacia la revelación de los orígenes misteriosos de la madre de todos los alienígenas, el mortal Xenomorfo de la película original.

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